La Idealización de la ALTERNANCIA es adaptación a los planes imperialistas

Hace años, desde filas del progresismo se viene llevado adelante un operativo: político, cultural y mediático, que tiene como objetivo, instalar la idea, de que no hay que luchar contra el orden internacional existente, sino que hay que adaptarse a él. Nos plantean que los problemas que tienen nuestras sociedades latinoamericanas, es por no seguir el “modelo de desarrollo” de los países ricos.
Nos quieren convencer de que eso es posible, que se pueden generalizar en todo el planeta, las condiciones que llevaron a que un puñado de países, hoy sean países ricos y desarrollados.
Es una postura que niega la historia, que niega el pasado imperialista de esos países, que niega las enormes ganancias que se originan en el hecho de mantener a la periferia, al llamado “tercer mundo” en situación de dependencia estructural y que eso es lo que explica la riqueza de los países centrales.
Ocultan que la pregonada “globalización”, funciona, agrandando cada vez más la desigualdad entre los países ricos y la periferia y que estos son los términos opuestos de una misma situación.
Para que los países centrales sean ricos y desarrollados, es necesario que África, Latinoamérica y gran parte de Asia se mantengan en situación de dependencia y subdesarrollo.
Ellos son como son, gracias a la dependencia de nuestros países. O dicho de otra manera, nosotros somos pobres para que ellos sean ricos. No hay forma de disociar una cosa de la otra.
Idealizar la situación actual, significa idealizar las relaciones de dominación, significa justificar el estado actual, convenciendo a la gente, de que después de esto no hay nada. Que a esto, es a lo máximo que puede llegar la humanidad. Fin de la historia.
Lo único que nos queda, es tratar de mejorar este estado de situación, trabajar para conseguir un capitalismo “más humano”, capitalismo “en serio”, etc.
Bien vale la pena echarle una mirada de cerca, a este mundo, que nos quieren convencer que es lo “máximo” a que puede aspirar la humanidad.
En este sistema capitalista; más de 800.000.000 (ochocientos millones) de seres humanos padecen hambre crónica. Aproximadamente 100.000 (cien mil) personas mueren por día, a causa de hambre, desnutrición o enfermedades curables; 36.500.000 (treinta y seis millones y medio) por año.
Sin que el dato aparezca en las primeras planas de los grandes medios de comunicación, este sistema, en un plazo de tres años, mata más gente que la Segunda Guerra Mundial.
En aproximadamente 5 años, la cifra de víctimas, supera la de todas las guerras libradas en el siglo XX.
“69 de las 100 mayores entidades del mundo son empresas trasnacionales, no estados. Las 10 mayores corporaciones del mundo, tienen una facturación superior a los ingresos públicos de 180 países sumados. 8 hombres poseen en conjunto, la misma cantidad de riqueza que 3.600.000.000 (tres mil seiscientos millones) de seres humanos que integran la mitad más pobre de la humanidad”. (1).
Esto es lo que quieren que aceptemos, a esto es a lo que quieren que nos adaptemos. Y para ello han sembrado resignación.
Esa postura ante la situación internacional, trasladada al plano nacional, es la que lleva a sostener, que se pueden solucionar los grandes problemas estructurales de nuestras sociedades, sin rompimientos económicos o sociales. Que se pueden mejorar las condiciones de vida, del conjunto de la sociedad, sin tocar, sin afectar la riqueza concentrada. Que de lo que se trata, es de aumentar la IED (Inversión Extranjera Directa) como forma de empezar a andar el camino que nos llevará al tan ansiado “desarrollo”.
También en el plano nacional han sembrado resignación.
Contribuyeron a reducir el debate político a un tema de gestión. A que la cosa, se trata de ¿quién administra mejor? Siembran la idea de que la gestión pública es neutral y que no tiene nada que ver con la política, con el proyecto político que conduce el proceso.
Una vez instalado esto, lo que sigue, es tratar de naturalizar la idea de la alternancia política.
Nos alternamos para conducir el país, discutiendo quien es mejor administrador, quien va a hacer más o menos pesado al estado, quien va a ser más austero en el uso de las tarjetas corporativas, etc.
Eso sí, nos alternamos para básicamente continuar haciendo lo mismo, el proyecto de país sigue siendo el mismo.
Nosotros desde Izquierda Unida, no queremos participar de esa alternancia política. Lo que queremos es un proyecto politico de la izquierda y de los trabajadores, lo que queremos es la Liberación Nacional y el Socialismo.
Estamos convencidos, de que los problemas de fondo de nuestro país y de la región, no tienen salida haciendo políticamente, lo mismo que se ha hecho en las últimas décadas.
De lo que se trata, es generar una alternativa con un programa popular que represente los intereses de las grandes mayorías. Para ello, es necesario hacer los máximos esfuerzos para volver a juntar a la izquierda de nuestro país.
En la actual coyuntura de crisis del sistema capitalista, juntarla en primer lugar para intentar parar la ofensiva de la derecha, que se está dando en toda la región. Que viene aplicando además, planes de ajuste, que abren un período de explotación muy duro, como hace mucho tiempo no se daba.
Juntar la verdadera izquierda, que hoy está dividida, entre los que estamos en la Unidad Popular, los compañeros de Izquierda que votan Nulo, en Blanco o se Abstienen (NBA) y los compañeros que están rompiendo por izquierda con el Frente Amplio, pero que aún no ven una perspectva politica por fuera.
Juntarla para fortalecer un proceso de acumulación de fuerzas, que ayude a enfrentar la ofensiva de la derecha. Y que a partir de allí abra una perspectiva Socialista y de Izquierda a la actual situación.
(1) Datos planteados por el político y diplomático cubano Bruno Rodríguez Parrilla, en la 72ª. Sesión de la Asamblea General de la ONU el 21/9/ 2017.
Néstor Gurruchaga